lunes, 11 de mayo de 2009

CINE EN LA ESCUELA

«Cine en la escuela»: una experiencia de
educación audiovisual
Lorena Almarza Verde
Fundación Cinemateca Nacional
(Venezuela)
documentacionfcn@cantv.net
«El cine en la escuela»1 es una propuesta que desarrolla la
Fundación Cinemateca Nacional en el marco de las políticas del plan
«Cultura para las escuelas bolivarianas» que adelanta el ejecutivo
nacional desde el año 2000, a través del Ministerio de Educación,
Cultura y Deportes, el Viceministerio de Cultura y las Direcciones de
1 Programa de formación audiovisual dirigido a docentes de la primera y
segunda etapas escuelas bolivarianas. En el año 2001 se realizó una etapa
piloto en cinco estados, y luego en mayo de 2002 se amplió a los 24
estados del territorio nacional con una selección de 12 a 13 escuelas por
estado, atendiendo un total de 312 centros educativos.
Apoyo Docente y Cine y Medios Audiovisuales del Consejo Nacional
de la Cultura.
El plan constituyó, para las instituciones culturales públicas
que han venido desarrollando propuestas educativas, vistas como
actividades «no formales», la oportunidad de desarrollar actividades
educativas formales, hecho que durante muchos años se había venido
promoviendo desde pequeños espacios con pequeños, jóvenes
y maest@s.
El objetivo de «El cine en la escuela» es formar a docentes y
niños de primera y segunda etapas de la escuela básica en el
estudio y aplicación de los medios audiovisuales en el proceso
educativo, tomando como paradigma el cine.
El desarrollo de esta propuesta incluyó:
La selección de 312 escuelas bolivarianas a nivel y la dotación
de televisores y equipos de videoreproducción.
La conformación de una colección de vídeos con 20 cassettes
y diversos títulos de la cinematografía internacional, nacional y
latinoamericana dirigida a niños, jóvenes y público en general.
La producción del Manual de medios audiovisuales en la escuela
básica dirigido a docentes, en el cual están presentes los
siguientes temas: la importancia de los medios audiovisuales en
la enseñanza, posibilidades pedagógicas que se abren al docente
con la enseñanza de los medios audiovisuales, presentando dos
vertientes de acción: el audiovisual como recurso y el audiovisual
como materia de estudio; el estudio de los elementos que
conforman el lenguaje audiovisual y la propuesta de análisis del
filme conformado por tres niveles de lectura, a través de los
cuales se espera que el estudiante como espectador activo, adquiera
habilidades como lector del discurso audiovisual. Además
de actividades sugeridas, que permiten que niños y niñas se
relacionen de manera práctica con los contenidos de cada área
teórica. Para entretejer la utilización de los medios audiovisuales
a los contenidos curriculares, se ejercitó la elaboración y puesta
en práctica de proyectos pedagógicos de aula (PPA) y proyectos
pedagógicos comunitarios (PPC).
La formación de docentes de cada escuela participante, a
través de un curso teórico-práctico.
El «cine en la escuela» es un programa de formación audiovisual
que está en construcción, lo que aspiramos es que logre consolidarse
y hacerse permanente dentro del proceso educativo venezolano,
y de la formación general de la población, en tanto, entendemos
que el reto es educar en las tecnologías, en la imagen audiovisual,
en los medios, sus usos y en la apropiación que hagamos
de ellas como fuentes de un desarrollo humano, social, cultural,
educativo, comunicativo y político cada vez más democrático, participativo
y más justo.
En primer lugar debo comentar que ésta
no es una comunicación institucional, sino
un relato muy personal, de una de las
participantes activas en la fundamentación y
ejecución del programa «El cine en la
escuela», como experiencia concreta de
formación audiovisual.
Este programa2 es una propuesta que
desarrolla la Fundación Cinemateca Nacional
en el marco de las políticas del plan Cultura
para las escuelas bolivarianas que adelanta el
Ejecutivo Nacional desde el año 2000, a través
del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes,
el Viceministerio de Cultura y las Direcciones de Apoyo
Docente y Cine y Medios Audiovisuales del Consejo Nacional
de la Cultura.
El Estado, a través de mandatos constitucionales3, ha
valorado la cultura como patrimonio, como un bien del pueblo
y elemento fundamental del proceso educativo en la
construcción de nuevas formas de ciudadanía para el ejercicio
de la democracia participativa y para nuestro desarrollo como
nación. Este cambio en la concepción de cultura abrió
posibilidades para todos, en especial para quienes conformamos
las áreas de docencia o educación de éstas instituciones
culturales públicas -aunque vale decir que para muchos de
nosotros, la educación, y en particular la escuela, es una parte
de los infinitos espacios que conforman la cultura- y de alguna
manera, esta ocasión nos ha permitido salir de la «invisibilidad
institucional» y revisar, reforzar; y en muchos casos replan-
2 Programa de formación audiovisual dirigido a docentes de la primera y
segunda etapas escuelas bolivarianas. En el año 2001 se realizó una etapa
piloto en cinco estados, y luego en mayo de 2002 se amplió a los 24
estados del territorio nacional con una selección de 12 a 13 escuelas por
estado, atendiendo un total de 312 centros educativos.
3 Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Capítulo VI. De los
derechos culturales y educativos: Art. 98, 99,100, 101, 102, 108.
tear nuestras concepciones sobre la cultura, valorar su naturaleza
comunicativa, la incidencia que ésta tiene en el proceso
de formación de ciudadanía, su inseparable relación con la
educación, y el rol que la escuela, la actividad docente y las
instituciones tenemos en ese hacer ciudadanos en el proceso
de profundización de la democracia.
Considero que esta demanda significó un reto para la
institución a la cual pertenezco, pues nos exhortó a complementar
lo que se ha considerado de modo restringido como
cultural y artístico, es decir lo expresivo y estético, flexibilizando
la visión contemplativa sobre el arte y el punto de vista
del experto-especialista que disfruta de los «clásicos» y del
«buen cine»; y nutrirlas, organizarlas próximas al mundo de la
escuela y al currículo escolar, como vía para desarrollar la
cultura desde la cotidianidad del aula. De hecho, el desarrollo
de este plan, no concluso aún, nos invitó a considerar, en
cuanto a mi caso refiere, el desarrollo de una propuesta que
partiera de enfoques de cultura, comunicación y educación
más innovadores y de mayor pertinencia social, pues entendemos
que la preponderancia que la imagen audiovisual ejerce
en nuestra sociedad no sólo es innegable, sino que se
constituye como la forma de comunicación que posee mayor
atractivo e influencia sobre la población y en especial sobre
niñas, niños y jóvenes, quienes además de ser el 52% de
nuestra población, dedican mayor cantidad de tiempo a la
exposición mediática, sobre todo televisiva.
Es importante reconocer el interés que la Fundación Cinemateca
Nacional, y de su Coordinación de Docencia en ésta
área, pues es desde acá donde se plantean y ejecutan los
proyectos para niños y jóvenes. Desde hacía algún tiempo ya
veníamos reflexionado sobre la necesidad de educar ante la
imagen, pero no se contaba con una revisión-discusión teórica
madura para desarrollar una propuesta de manera más
sistemática y de mayor incidencia. Nuestra actividad en este
entonces, estaba centrada más en la difusión de cine de
calidad que comúnmente con circula en los circuitos comerciales
y en actividades de educación cinematográfica a través
de la cual aspirábamos desarrollar el espíritu crítico de jóvenes
estudiantes. Sin embargo, tendíamos a un trabajo muy
«experimental» que vale decir, nos aportó una gran experiencia
y elementos significativos a través de los cuales descubrimos
vías para trabajar en el aula y al mismo tiempo,
reflexionar acerca de las estrategias más adecuadas para
despertar ese interés por el estudio de la imagen audiovisual.
Son muchas las limitaciones conceptuales que hemos
vencido, no obstante aún persiste una visión un tanto
especialista y se continúa planteando la idea de integrar el
cine en el currículo escolar, en calidad de materia de estudio.
Por fortuna, en la propuesta Cine en la Escuela logramos
«avanzar» en esto y plantear la opción para el desarrollo del
estudio de la imagen en sí misma y el trabajo de los filmes
que conforman nuestra colección de videos, en la transversalidad
del currículo escolar.
En nuestro país están dándose muchos cambios, hoy en
día todo está en discusión, y los medios como nunca en
nuestra historia tiene un peso importante, aunque desde mi
punto de vista, no están asumiendo responsablemente la
incidencia que sus discursos ejercen en la opinión de la
población, al estar no sólo ampliamente politizados, sino al
imponer una sola visión del acontecer nacional, sin entrar en
detalle en la «calidad» de la programación que ofrecen a su
audiencia.
Toda esta situación plantea las condiciones políticas,
sociales y culturales oportunas para debatir sobre el cómo se
ejerce la comunicación en nuestra sociedad: desde los medios,
en el ámbito familiar, en el barrio y en la escuela, pues lo que
sucede en nuestra sociedad ha generado que la discusión
política, y sobre la realidad que vivimos, forme parte del
intercambio cotidiano de la gente, de alguna manera creo que
este proceso ha permitido la recomposición, muy particular,
del espacio público como espacio para construir democracia.
Por todos es conocido el impacto que los medios ejercen
en la formación de niñas, niños y jóvenes, esto siempre
había sido una preocupación de estudiosos de la comunicación,
pero ahora es tema de discusión para la mayoría de la
población, y esto contribuye a ampliar y profundizar el debate
sobre los medios, de manera más inclusiva, pues el tema no
sólo es de estudiosos o dueños de medios sino de la sociedad
en general, de padres y madres, de grupos organizados, de
niñas, niños y adolescentes, de organizaciones gubernamentales
y no gubernamentales, para así «tomar la TV por las
antenas» y a los medios en general; y sentarse de tú a tú con
ellos.
Son estas situaciones las que nos demandan como
ciudadanos, y nos obligan como sociedad, a orientar y construir
espacios formativos para el debate, la reflexión, el
respeto, la tolerancia, el diálogo y el ejercicio del espíritu
crítico –y también creativo– ante el incesante, fragmentado; y
también alocado flujo de información y «saberes» que aunque
circula por distintos canales de comunicación, tiende a ser
muy homogénea, para así desarrollar escenarios de enseñanza-
aprendizaje que nos permitan reconocerlos como lenguajes:
«con una manera de decir», «de construir discurso» y
«de hacerse significar», y desmitificarlos; y a su vez, lograr
que nuestras niñas, niños y jóvenes, sujetos de derechos, se
asuman como protagonistas del proceso edu-comunicativo y
se formen como espectadores activos, y no como simples
receptores, pues las propuestas deben plantearse conocer los
medios, su lenguaje, su tecnología, sus discurso, sus audiencia
y las diferentes mediaciones existentes en ese proceso de
«ver».
Estos espacios formativos deben invitarnos a ese
«conocer mediático», y promover la formación de espectadores
con conciencia de su consumo audiovisual, con una agudeza
para deconstruir, «ver más allá de lo evidente» lo que las
imágenes y sonidos nos están diciendo, induciendo, produciendo
en cuanto a representaciones, sensaciones, mapas mentales,
y el cómo actuamos -soñamos y pensamos- frente a ellas.
Algunas de éstas reflexiones forman parte del Programa
«El cine en la escuela», muchas de ellas posteriores a su
implementación. A continuación se expondrán las ideas que
orientan el programa, algunas conclusiones –no concluyentes–
y consideraciones generales.
El objetivo es formar a docentes y niños de primera y
segunda etapas de la escuela básica en el estudio y aplicación
de los medios audiovisuales en el proceso educativo, tomando
como paradigma el cine. El desarrollo de esta propuesta
incluyó:
La selección de 312 escuelas bolivarianas a nivel y la
dotación de televisores y equipos de videoreproducción
(VHS).
La conformación de una colección de vídeos con 20
cassettes y diversos títulos de la cinematografía internacional,
nacional y latinoamericana dirigida a niños, jóvenes
y público en general.
La producción del Manual de Medios audiovisuales en la
escuela básica dirigido a docentes, el cual está organizado
en Unidades teóricas, contentivo de los siguientes temas:
La importancia de los medios audiovisuales en la
enseñanza, posibilidades pedagógicas que se abren al
docente con la enseñanza de los medios audiovisuales:
presentando dos vertientes de acción: el audiovisual como
recurso y el audiovisual como materia de estudio; el
estudio de los elementos que conforman el lenguaje
audiovisual y la propuesta de análisis del filme conformado
por tres niveles de lectura, a través de los cuales se espera
que el estudiante como espectador activo, adquiera
habilidades como lector del discurso audiovisual. Éstas
Unidades Teóricas están acompañadas de Actividades
Sugeridas, que permiten que niños y niñas se relacionen de
manera práctica con los contenidos de cada área teórica.
Para entretejer la utilización de los medios audiovisuales a
los contenidos curriculares, se ejercitó la elaboración y
puesta en práctica de proyectos pedagógicos de aula (PPA)
y proyectos pedagógicos comunitarios (PPC).
La formación de docentes de cada escuela participante,
a través de un curso teórico-práctico.
Las ideas fundamentales que orientan la propuesta son
las siguientes:
El lenguaje audiovisual es susceptible a la lectura, por lo
tanto, es necesario desarrollar actividades que promuevan
la comprensión, decodificación y reflexión de la imagen
audiovisual, con el fin de desarrollar competencias lectoras
y comunicativas en niñas, niños y docentes.
El uso del audiovisual debe superar en el aula la visión
instrumental que la razón técnica le ha dado. Es factible el
uso recreativo y de materiales audiovisuales explícitamente
educativos en el aula, sin embargo es posible el uso y
aplicación desde una perspectiva más amplia en la cual se
conjuguen los elementos propios del lenguaje audiovisual y
sus formas de comunicar, su valor como manifestación de
cultura, y sus contenidos éticos. Desde esta perspectiva los
espectadores son sujetos activos capaces de cuestionar,
reelaborar y compartir los mensajes, pues se plantea que
más que mera transmisión y recepción de la información
participamos en espacios de comunicación y diálogo.
Es indispensable estudiar el lenguaje audiovisual como
práctica cotidiana en el proceso enseñanza-aprendizaje, por
lo tanto es necesario incluir actividades pedagógicas desde
las distintas áreas curriculares.
El estudio del lenguaje audiovisual comienza por conocer
su origen y desarrollo, los diferentes aportes que le dan
vida y enriquecen, y el conocer los distintos elementos que
lo conforman.
A través de la propuesta El espectador como lector del
discurso audiovisual será posible desarrollar competencias
comunicativas en los educandos pues a través de los
niveles de lectura estarán en capacidad de reconocer los
elementos narrativos y expresivos que conforman los
materiales audiovisuales y cómo se articulan para construir
sentido.
2. Conclusiones
Es importante comentar que el programa es un proceso
inacabado, un proceso de formación en construcción, y
justamente ahora estamos evaluando hacia adentro y hacia
fuera el impacto, logros y debilidades de la propuesta.
Considero que es una experiencia muy valiosa y logró articular
un equipo capacitado y comprometido, aunque muy pequeño,
capaz de plantear y promover en 312 escuelas la conformación
de escenarios de diálogo, discusión y reflexión sobre la imagen
audiovisual. Sin embargo, posterior al trabajo en el aula nos
hemos dado cuenta, que es necesario reconsiderar nuestra
propuesta del estudio del lenguaje audiovisual, tomando como
paradigma el cine, pues es necesario tener una visión más
amplia, lo que implica un cambio de paradigma, al incluir o
desarrollar la propuesta desde el estudio o la educación desde
los medios y la comunicación en general.
Un planteamiento recurrente en los docentes es la
necesidad de tener herramientas para trabajar con la TV, la
prensa y la Internet, demanda creciente, que está vinculada a
la realidad de nuestro país –sobre todo la TV y la prensa– y
que se vincula a los procesos de globalización, a los que no
podemos escapar, pero ante los cuales debemos fortalecernos
y educarnos de manera conciente en el uso de los mismos,
para no perdernos. La inclusión del estudio de medios abriría
la posibilidad para debatir la realidad y entonces, el desarrollo
del espíritu crítico no sólo apuntaría a pensar la imagen
audiovisual, sino a la sociedad en general, de esta forma,
estaríamos contribuyendo al desarrollo integral de nuestros
chicos y a la conformación de ciudadanos autónomos y
democráticos.
Por otro lado, si creamos propuestas didácticas dedicadas
al estudio de los medios, a os diferentes formatos y
programas, no será necesario dotar a todas las escuelas de TV
y VHS, pues todos hacemos uso de los medios y cada uno es
portador de laguna manera de sus discursos y sus imágenes,
esto implicaría un uso racional de los recursos presupuestarios
-que siempre son un problema para nuestras instituciones - y
un desarrollo de las propuestas en educación para los medios
de mayor cobertura e incidencia. Sin embargo, si cada centro
educativo o comunitario cuneta con equipos de TV. proyección
y videoreproducción es un punto a favor, en tanto puede
aprender a hacer un uso conciente de esos medios para la
revisión, selección de programas, difusión de materiales audiovisuales
que aporten a la actividad de debate sobre los medios
y constituirse en centros audiovisuales o mediatecas.
Sabemos, a través de los docentes participantes, que
este programa ha logrado sensibilizarlos sobre el uso no
instruccional de los medios en el aula - aunque la visión de
recurso sigue en predominio pero ya hay conciencia de ello, y
eso es una ganancia. Además, la implementación de El Cine en
la Escuela ha logrado dinamizar el trabajo en aula, motivar a
los educandos para participar en la discusión, enriquecer el
desarrollo del área de lenguaje especialmente los contenidos
dedicados a la función imaginativa, fortalecer el área de
ambiente, valores y trabajo, y algunos temas presentes en los
filmes que conforman la colección de videos. A su vez, los
filmes de la colección de videos apoya el desarrollo de PPA y
PPC, y hace posible la conformación de espacios dentro del
ámbito escolar para dar a conocer material audiovisual no
visto con anterioridad.
3. Consideraciones finales
Es necesario ajustar la propuesta de estudio
de medios más vinculada al currículo de manera que los
medios estén presentes en todas las áreas, disciplinas y
niveles, tanto conceptual como en el campo de actitudes,
estrategias y didáctica, dándole más pertinencia a los
contenidos curriculares al contextualizarlos. Además esto
plantea un cambio interesante a nivel educativo pues se
hace posible una actitud investigativa, de contraste y
discusión, elementos importantes en la formación de
criterio y en el desarrollo de una personalidad autónoma. El
cambio en la concepción educativa es la que hace posible la
inserción de la educación para los medios, y esto es parte
del debate pues esta línea teórica-investigativa se ha
nutrido justamente de los cambios en los paradigmas
educativos, comunicacionales, sociológicos y psicológicos
que no hay que perder de vista.
Es necesario hacerse parte del debate nacional
que hoy en día se está dando en relación con la
integración de cultura en el currículo básico nacional, en el
debate sobre el Proyecto de Ley de Responsabilidad Social
sobre Radio y Televisión, y en todos aquellos foros, encuentros
y espacios dedicados a discutir sobre el tema, para así
crear una propuesta amplia y coherente.
Es fundamental revisar la propuesta de análisis,
pues el enfoque es excesivamente cognoscitivista y si
consideramos al sujeto como ser activo, que debate y
conforma espacios dialógicos, debemos asumir que el
conocimiento implica un proceso de descubrimiento y de
construcción con otros, discursivamente y en acción, y no
un simple producto.
La propuesta de análisis, aunque abre opciones
para trabajar el material audiovisual de manera más
organizada, según los docentes participantes, es un tanto
rígida y consideran que pudiera convertirse en «una camisa
de fuerza» que podría limitar el disfrute del cine como
actividad lúdica y recreativa. Sin embargo, cuando la
propuesta se planteó, consideramos que los niveles de
lectura estaban interconectados, pero en el aula no ha sido
fácil que los docentes encuentren «eso» que los integra, y
entonces se tiende a hacer un uso parcial de la propuesta,
a trabajarla desarticuladamente, privilegiando además el
primer y tercer nivel de lectura –la práctica que de alguna
manera realizan con los cuentos e historias– y lo referido a
lenguaje audiovisual se plantea con las actividades sugeridas
presentes en el manual pero no en el momento de
analizar el filme.
El segundo nivel de lectura queda relegado, lo que hace
necesario revisar la forma en la que está planteado.
Conversando con los docentes dimos cuenta de que hay una
tendencia a trabajar con los aspectos técnicos, terminología, y
no se hace hincapié en lo que esa imagen nos trasmite, en
cómo los movimientos de cámara, los encuadres, la música,
los silencios nos dicen -y hacen sentir- cosas y porqué es
importante dar cuenta de ello.
El Cine en la Escuela es un programa que está en
construcción, lo que aspiramos es que logre consolidarse y
hacerse permanente dentro del proceso educativo venezolano.
Sin embargo, su consolidación no implica sólo la ampliación a
más escuelas, sino también el desarrollo paralelo de una línea
de investigación que enriquezca la propuesta conceptual y
metodológicamente, en tanto, el campo de la comunicación se
transforma con el movimiento de la sociedad misma, con el
flujo de intercambio entre los actores, sus problemáticas y el
decidido papel de los medios y de las diferentes mediaciones
institucionales, escolares, familiares y de cualquier otro tipo
que se den.
El educar en la comunicación y en las nuevas tecnologías
es parte del reto educativo que estamos asumiendo, y el
programa es una experiencia que apunta lentamente a ello.
Creo necesario asumir este reto con convicción, desde una
perspectiva reflexiva y creativa como horizonte. Hagamos de
la tecnología de los medios, de la imagen audiovisual, fuentes
de un desarrollo humano, social, cultural, educativo, comunicativo
y político cada vez más democrático, participativo y más
justo, que nos brinde aportes sustanciales en la formación
integral, liberadora y republicana de nuestros ciudadanos y
ciudadanas.
4. Referencias
AGUADED, J. y PÉREZ, M.A. (2001): «Nuevas corrientes comunicativas,
nuevos escenarios didácticos», en Comunicar,
16; 120-130.
AGUADED, J. y CABERO, J. (1995): Educación y medios de comunicación
en el contexto iberoamericano. Huelva, Universidad
Internacional de Andalucía.
BISBAL, M. (1999): Pensar la cultura de los medios. Claves
sobre realidades mass-mediáticas. Caracas, Universidad Católica
Andrés Bello.
CASTELLS, M. (1997): La era de la información: Economía, sociedad
y cultura, Vol 1: La sociedad Red. Madrid, Alianza.
MARTÍN BARBERO, J. (1989): Procesos de comunicación y matrices
de cultura. Itinerarios para salir de la razón dualista.
México, Gustavo Gili.
FUNDACIÓN CINEMATECA NACIONAL (2002): Manual de Medios
Audiovisuales en la Escuela Básica. Publicación de la
Dirección de Investigación y Documentación y Docencia de la
Cinemateca Nacional.
OROZCO, G. (2001): Televisión, audiencias y educación. Colombia,
Enciclopedia Latinoamericana de Sociología y Comunicación,
Grupo Editorial Norma.

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