miércoles, 13 de mayo de 2009

EDUCACIÓN PARA LOS MEDIOS: Perspectivas desde Venezuela

Educación para los Medios: Perspectivas desde Venezuela.
Autora: Morella Alvarado Miquilena ININCO-UCV
“Si los medios no son el todo, el todo no puede entenderse sin los medios.
De manera similar, la sociedad contemporánea no se explica
cabalmente sin entenderla también como audiencia y los procesos democráticos
no pueden llegar a realizarse plenamente si no conllevan políticas de medios
muy precisas que permitan restaurar a la audiencia como protagonista del cambio”
Guillermo Orozco
Sin intentar polemizar en relación a la supremacía -o no- de la cultura de la
imagen por encima –o debajo- de la cultura del libro y la lectura, consideramos
importante insistir en relación a la primera debido a la incidencia que esta ejerce en
nuestras vidas y, principalmente, por el hecho de que mucho del aprendizaje de niños
y jóvenes está asociado a su experiencia como usuarios de medios y como
telespectadores. Por ello, es necesario pensar en asumir y diseñar estrategias que
permitan aprender y enseñar a través, por, con y para la comunicación y los medios a
partir del reconocimiento de la trascendencia que ambos tienen en nuestras vidas.
Pues, utilizar los medios en el aula, sirve para incentivar e involucrar al niño en un
diálogo sobre lo que le gusta, lo que le da placer, lo entretiene, lo forma y lo lleva en la
mente. Es una manera de formar ciudadanos activos, críticos y creativos frente a la
oferta mediática. Este es el único camino democrático, porque lo otro, sería establecer
controles y restricciones que tarde o temprano degeneran en formas de censura y por
ende del ejercicio antidemocrático. (Checa,1997:1) Compartimos asimismo los
postulados ofrecidos a través del Libro Blanco: La educación en el entorno audiovisual
(Nov. 2003) “Tiene que ser posible conseguir que los valores de la industria y del
mercado audiovisual no contraigan los valores del civismo y de la sociedad
democrática (…) la tarea debe comenzar por una responsabilidad compartida, fruto del
diálogo entre las partes implicadas: la industria, los operadores, las administraciones,
los educadores y las familias (…) también es urgente que el debate sobre los medios
de comunicación, en lo relativo a educación, tenga una dimensión pública, política y
social, que hasta ahora no ha logrado” (CAC, 2003, 2-3)
De allí que sea necesario reflexionar y accionar en relación a la
Educomunicación como perspectiva teórico metodológica que sustenta a la Educación
para los Medios (EPM) y que desde el Instituto de Investigaciones de la Comunicación
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–ININCO- hemos ampliado bajo la denominación “Educación para el uso creativo de los
medios, como eje que guía a la línea de investigación “Medios, Educación y
Comunicación”.
La “Educación para el uso creativo de los medios” desde el punto de vista
teórico se circunscribe bajo el paradigma Educomunicativo (Kaplún). Esta nos permite
avanzar más allá de las lecturas críticas y proponer re-lecturas en las que la
innovación, la invención y la creatividad sean los elementos que caractericen a las
acciones propuestas que, redimensionen nuestras maneras de relacionarnos con los
medios a partir de sus posibilidad comunicativa e informativa. Desde esta perspectiva,
el énfasis se coloca en el “perceptor” entendido como audiencia activa a quien se insta
a problematizar y re-crear su relación con los medios. En tal sentido, Gustavo
Hernández Díaz (1998; 2001) Coordinador de la Línea de Investigación “Medios,
Educación y Comunicación”, ofrece una definición de la EPM desde dos vertientes, las
cuales compartimos ampliamente:
“1.-) Como disciplina del saber, según la cual estudia:
a.- Los aportes teóricos-metodológicos que provienen del ámbito disciplinario de
la educación y la comunicación;
b.- La teoría de las audiencias, con el propósito de comprender los diferentes
tipos de mediaciones;
c.- La teoría de la enseñanza y del aprendizaje, con el idea de reconocer y
evaluar las prácticas de meta-enseñanza (Cómo estamos educando para los
medios) y de meta-aprendizaje (cómo están aprendiendo los participantes a
través de los manuales y los textos.
2.-) Como una práctica educativa. Se refiere a aquellas propuestas conceptuales
(desde el ámbito educativo y comunicacional) y conjunto de prácticas y
experiencias que tienen como fin capacitar a los educandos y/o participantes en
métodos que contemplen la interpretación activa, critica y creativa de los
tradicionales medios de Comunicación (TV, Radio, Cine y Prensa), así como de
todos aquellos medios de entretenimiento y de información que han surgido de
los avances tecnológicos (video juegos, CD Multimedia, Internet, Videos
caseros, etc) incluyendo a las tecnologías y a los sistemas de comunicación que
aún están por inventarse. Así. el análisis activo-crítico-creativo de los medios
no se ciñe a la estructura del mensaje sino que se complementa con el haz de
significaciones producidas por las instituciones sociales como la familia, la
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escuela, las comunidades religiosas, las asociaciones de padres, las asociaciones
de televidentes y los grupos de amigos que forman parte de nuestro entorno
cotidiano.
Uno de los aspectos que resalta de la perspectiva educomunicativa es su
racionalidad, la cual se basa en el conocimiento de las interacciones que se establecen
entre las audiencias y los medios, bajo el modelo construccionista. Este último propone
enseñar a pensar y actuar sobre contenidos significativos y contextuados. Así, “el que
aprende construye su propia realidad o al menos la interpreta de acuerdo a la
percepción derivada de su propia experiencia, de tal manera que el conocimiento de la
persona es una fusión de sus experiencias previas, estructuras mentales y las
creencias que utiliza para interpretar objetos y eventos (…) lo que alguien conoce es
aterrizado sobre las experiencias físicas y sociales las cuales son comprendidas por su
mente” (Jonasson, 1991). Existe una realidad externa al sujeto que provoca en él la
búsqueda de opciones para su conocimiento, esa búsqueda implica una construcción a
partir de reestructuraciones y reconstrucciones, que trascienden y modifican a los
conocimientos previos. “Este es quizá, el aporte más importante de la EPM, ya que
retomando (sic) los lenguajes audiovisuales de los medios que son parte del acervo
cultural de la sociedad mediatizada y muy disfrutados sobre todo por la juventud, y al
introducirlos al aula, permite que sean reutilizados y analizados con nuevas propuestas
curriculares o dando libre expresión a las inquietudes creativas de los alumnos”
(Zaradona, 1999)
Percibir es construir. Conocer es construir. No existe acceso a un objeto fuera
del sujeto. No existe acceso a una realidad observada prescindiendo del observador. El
conocimiento no se refiere nunca directamente a las cosas; se refiere siempre a la
experiencia de las cosas (Ferres, 2000:108). Esto favorece que se tome en cuenta el
rol activo de las audiencias y que se superen las concepciones orientadas bajo la
efectología de los medios.
Para comprender algunas de las visiones desde las cuales se ha abordado el
tema de los medios en el ámbito escolar venezolano, consideramos importante realizar
algunas precisiones de carácter histórico. Así, para el año 1941, el Estado reconoce el
rol de los medios y sus potencialidades de uso, lo cual queda plasmado en el Art. 41
del Reglamento de Radiocomunicaciones: “Las estaciones de Radiodifusión pueden
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establecerse con fines comerciales o con fines exclusivamente culturales. Las
radiodifusoras comerciales son las únicas que pueden difundir programas comerciales y
sólo mediante la emisión de anuncios, propagandas, menciones culturales combinadas
con la transmisión de conferencias, conciertos, obras teatrales, piezas musicales,
noticias, comentarios y otros servicios de interés general y de divulgación cultural y
científica”.
Durante el gobierno de Eleazar López Contreras (1935 – 1941), se “evidencia
una destacada atención del Estado en la renovación pedagógica. Dentro de las
acciones políticas que se legitiman en su plan de gobierno destaca (...) la incorporación
del libro y la radio como medios para la educación” (UPEL, 1996). Observamos que
durante esa época el Estado ejecutó programas de capacitación que incorporaban a la
radio fundamentalmente, como recurso para el aprendizaje y aliado en las actividades
de formación a distancia.
Casi treinta años después, el Estado mantendrá su visión en torno a los
sistemas mediológicos como vehículos de formación y difusión cultural. Ello se
evidencia a través del IV Plan de la Nación (1970-1974) en el que se propone "la
estrategia para el desarrollo cultural (que) requiere transformar la orientación
cualitativa de la cultura en materia de educación, comunicación social, recreación y
otros medios institucionales propios de la actividad cultural. A tal efecto se tomarán las
siguientes medidas: (.../...)
d) Coordinar una acción conjunta de los sectores público y privado para que los
medios de comunicación social dediquen mayor espacio en sus publicaciones y
programaciones a los contenidos formativos e informativos de desarrollo cultural.
e) Utilizar la radio y televisoras nacionales como medios de comunicación social
donde se experimenten, ensayen y evalúen programas educativos y culturales con
influencia innovadora sobre los públicos y los otros medios de comunicación..." ( p.X)
Por otra parte, en el Art. 11 de la Ley Orgánica de Educación LOE (1980) se
establece que “Los medios de comunicación social son instrumentos esenciales para el
desarrollo del proceso educativo; en consecuencia, aquellos dirigidos por el Estado
serán orientados por el Ministerio de Educación y utilizados por éste en la función que
le es propia. Los particulares que dirijan o administren estaciones de radiodifusión
sonora o audiovisual están obligados a prestar su cooperación a la tarea educativa y
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ajustar su programación para el logro de los fines y objetivos consagrados en la
presente ley” (p. 5-6). Al respecto, es importante señalar que actualmente,
Venezolana de Televisión, el canal televisivo bajo responsabilidad directa del Estado,
responde más a fines proselitistas y de aclamación presidencial, que a los
encomendados en la LOE.
De igual manera, el Reglamento General de la Ley Orgánica de Educación
(1986), refuerza la importancia del uso de los medios, tal como se menciona en el Art.
9 “Los medios de comunicación social se utilizarán en el desarrollo del proceso
educativo”, así como “la contribución de los medios de comunicación para con el
Ministerio de Educación y demás organismos públicos y privados, en la ejecución de
programas de educación extra-escolar en los diferentes campos del saber y del
quehacer de nuestra sociedad dirigidos a la población en general. [Art. 52]” (Balza y
Colmenares, 2002:89).
La Ley Orgánica de Telecomunicaciones (2000), en el Capítulo I “De los
Derechos y Deberes de los Usuarios” establece el “Derecho a la comunicación libre y
plural a través del disfrute de adecuadas condiciones para fundar medios de
radiodifusión sonora y televisión abierta comunitarias de servicio público sin fines de
lucro, de conformidad con la ley” (Art. 12). Este apartado sustenta la posterior
promulgación del Reglamento de Radiodifusión Sonora y Televisión Abierta
Comunitarias de Servicio Público, sin fines de lucro (2002), que en su Art. 27 establece
que los Operadores Comunitarios deberán “Impartir a la comunidad programas de
capacitación y educación en materia de producción sonora o audiovisual que deberán
presentar anualmente a la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, con la finalidad
de formar y acreditar productores comunitarios”. Este artículo, ampara a los
programas no sólo de alfabetización sino de producción, en el sistema de educación no
formal, que potencialmente tendrían incidencia en el ámbito escolar.
En el “Plan Decenal de Educación para el lapso 1993-2003” elaborado por el
Ministerio de Educación en 1993 (actual MECD), se hace énfasis en que “El uso de la
información y de los medios de comunicación debe ser orientado en forma adecuada
como un complemento para el sistema educativo y para afianzar los valores humanos
y sociales, para el logro del ascenso cultural, la comprensión y la cooperación en la
sociedad” (p.3). Aquí, si bien se observa una perspectiva instrumental en relación a los
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medios, puede observarse el indicio de un cambio en la relación Escuela-Medios, ya
que incorpora algunos referentes al tema dentro de las acciones a emprender desde el
Estado, como parte de las políticas educativas.
Los resultados de lo anterior se evidencia en el “Currículo Básico Nacional,
programas de estudios de Educación Básica” (CBNEB) aprobado en 1997. En los
programas correspondientes a la II Etapa de Educación Básica, encontramos de
manera clara, la aspiración que se tiene con respecto a los medios como sector
cooperante: “El Diseño Curricular del Nivel de Educación Básica ha abierto espacios a
todos los sectores involucrados en el quehacer educativo (maestros, directores,
supervisores, padres y representantes, universidades, gremios docentes, sociedad civil
y medios de comunicación social) a fin de permitir su participación en la formulación
del diseño curricular a través de estrategias de consulta nacional dirigidas a estos
actores, lo que genera niveles de compromiso, colaboración, receptividad y un
intercambio de experiencias que enriquecen el diseño y ofrecen respuestas a las
exigencias del siglo XXI (ME; 1997:13)
Sin embargo, el tema de los medios no se aborda de manera explícita y
diferenciada en el CBNEB, sólo existen referencias puntuales y desvinculadas entre sí
en los contenidos Conceptuales, Procedimentales y Actitudinales que apuntan al
abordaje de los medios y a las dos dimensiones que los completan, a saber:
Comunicación e Información. Lo anterior es constatable a través de las áreas de
Lengua y Literatura, Ciencias de la Naturaleza y Tecnología, Ciencias Sociales y
Educación Estética, de los Programas de la Primera y Segunda Etapa de la Educación
Básica.
Al analizar estos contenidos encontramos que fundamentalmente los medios se
contemplan como Fuentes de Información; Tecnologías y, Herramientas de
Comunicación y Expresión; lo cual deja de lado a la visión más importante, a saber,
“Como objeto de estudio en sí mismo” que le otorga el componente cultural, social y
comunicativo. Así, los medios son utilizados fundamentalmente desde la perspectiva
Crítica y la perspectiva Instrumental. En relación a la primera observamos cómo se
hace referencia a la necesidad de que el alumno: “Asuma una actitud reflexiva y crítica
ante los mensajes recibidos a través de los diversos medios de comunicación”;
“Interpreta mensaje publicitarios nocivos, adoptando actitudes de rechazo”; “Rechazo
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por la programación que atenta contra su identidad nacional y los derechos humanos”
(Currículo Básico Nacional. Sexto Grado.) En relación a la segunda perspectiva, se
observan contenidos en los que se estimula el “Aprecio, respeto y valoración de los
medios de comunicación cuando hacen posible la difusión de la cultura musical del
país” o “Aprecio por las programaciones de plantas televisivas dirigidas a educar y
formar valores” (Currículo Básico Nacional. Sexto Grado.). Es decir, los medios son
utilizados como un “recurso para”.
Aunque son pocas y tímidas las acciones emprendidas desde el ámbito
legislativo en en relación al trinomio educación/medios/comunicación, es importante
señalar el avance significativo dado en la materia, al incorporar de manera expresa en
la Ley Orgánica de Protección al Niño y al Adolescente (LOPNA) (2000), a los Artículos
68 y 69, en los que se establece que el Estado deberá “Garantizar el acceso de todos
los niños y adolescentes a servicios públicos de información, documentación,
bibliotecas y demás servicios similares que satisfagan las diferentes necesidades
informativas de los niños y adolescentes, entre ellas, las culturales, científicas,
artísticas, recreacionales y deportivas” (Art. 68) y “La educación crítica para los
medios de comunicación, debe ser incorporada a los planes y programas de educación
y a las asignaturas obligatorias” (Art. 69).
Vale destacar que dicho artículo se incluyó gracias al trabajo sostenido por
organizaciones no gubernamentales de atención a la infancia y la juventud y, el trabajo
que desde el ININCO desarrolla la Prof. Elizabeth Safar. Pero, si bien el artículo da pié
a la integración de la EPM en el sistema de Educación Formal, aún no ha sido acatado
por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes. (MECD).
Lo anterior se constata a través del Documento “Plan Educación para Todos”
(Agosto 2003) que define los lineamientos rectores de la política Educativa Nacional a
ejecutar entre los años 2004 – 2007. Dicho documento no incluye acción alguna
relacionada con el binomio Educación/Comunicación y mucho menos, menciona el rol
cooperante de los medios, incluido en documentos anteriores. Se observa que las
acciones educativas del actual gobierno “lejos de reforzar y repotenciar el poder
socializador en la educación para hacerla más realista, menos aburrida y potenciadora
del conocimiento tecnológico y científico, por el contrario, se da prioridad a los planes
adoctrinantes, como la reimplantación de las sociedades bolivarianas, orientadas por el
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culto casi religioso, no sólo a Bolívar, sino a los héroes épicos; planes como el que la
educación premilitar y las campañas oficiales de exaltación hacia valores guerreros
antes que intelectuales” (Herrera, 2000:143) Las pocas acciones emprendidas hasta la
fecha poseen un marco carácter efectista e inmediato.
Se puede decir que desde el Estado se han impulsado tímidamente iniciativas
puntuales, que si bien son muy valiosas por el esfuerzo, dedicación y seriedad de sus
promotores y docentes, se han caracterizado por la asistematicidad, discontinuidad y
las visiones parciales en torno al tema de los medios. Vale destacar entre estas últimas
el programa “Cine en el Aula” coordinado por la Fundación Cinemateca Nacional y del
que lamentablemente se desconocen sus alcances e impactos más allá de las cifras que
significó el equipamiento, la capacitación de docentes y la edición de un valioso
material, el “Manual Medios audiovisuales en la Escuela Básica” (2002). En este último
se señala como Misión “Formar docentes en el área de medios audiovisuales en el aula
para que puedan incorporarlos en su práctica pedagógica, de forma pertinente y
potenciar de esta manera escenarios de enseñanza-aprendizaje donde se desarrolle
una actitud reflexiva y creativa hacia los medios audiovisuales” (p.7) Por otra parte,
plantea a través de su Visión “Formar un individuo capaz de desarrollarse dentro de
esta sociedad donde la información y el conocimiento circulan el forma fragmentada a
través de amplios y abundantes canales de comunicación, los cuales demandan un
tratamiento pedagógico alternativo e innovador que favorezca otra manera de ver,
pensar, transformar y relacionarse con estos medios. Queremos además apoyar a la
escuela en la construcción de espacios comunicativos tanto en el aula como fuera de
ella, involucrando a la comunidad educativa y social en la reflexión y uso de medios
audiovisuales donde se potencien, de forma permanente, métodos que nos permitan
reconstruir ese conocimiento para hacerlo más complejo y significativo” (p. 7).
En relación a lo que ha significado la visión instrumental con respecto a los medios,
observamos como en la Universidad Nacional Abierta (UNA, 1996), en la carrera de
Educación Integral, se considera que el uso de los medios:
• “Reduce significativamente el tiempo de aprendizaje por tener la capacidad de
objetivar la enseñanza. Hace mucho más rápido el aprendizaje.
• Garantiza un mayor aprovechamiento de las potencialidades de nuestros
órganos sensoriales.
• Se logra una permanencia superior de los conocimientos en la memoria.
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• Son capaces de transmitir más información en menor tiempo, lo que optimiza el
aprendizaje.
• Son un incentivo para el estudiante por su estimulación psíquica y práctica.
• Activan las funciones intelectuales para la comprensión y el conocimiento,
elevando la carga intelectual.
• Se asimila lo esencial, independientemente de la cantidad de información
brindada”.
La misma perspectiva la encontramos en la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela (1999), en la que los medios siguen siendo sólo un “vehículo para”. Así
el Estado “garantizará la emisión, recepción y circulación de la información cultural”
como también los “servicios públicos de radio, televisión y redes de bibliotecas y de
informática, con el fin de permitir el acceso universal a la información” (Art. 108).
La racionalidad que se mantiene en la mayoría de los documentos mencionados
anteriormente, se apoya en el “Modelo de lo Efectos”, es decir, analizar y estudiar los
medios en relación a las consecuencias que producen en el espectador/receptor,
considerando a este como un ser pasivo “per se” y que está a merced de los “ataques”
de los medios. El tratamiento al trinomio medios/comunicación/información se realiza
de manera superficial sin tomar en consideración aspectos claves que permitan tanto
al docente como al alumno, reconocerse como usuarios y receptores, así como valerse
de herramientas o procedimientos básicos para el análisis de los medios en función de
sus contenidos, el conocimiento de las formas expresivas de los medios o de las
posibilidades creativas generadas a través y a partir de los mismos.
Por otra parte, señala Gustavo Hernández “Aún cuando el Ministerio de Educación
ha incorporado en la asignatura de `Castellano y Literatura´, correspondiente al 7mo
año de Educación Básica ( Tercera Etapa) la unidad referida a la importancia de los
medios de comunicación social, pude notar que la misma acusa pobreza de contenido,
falta de creatividad en las actividades y ausencia de un método para la enseñanza de
los medios. Por ejemplo, cuando la unidad aborda concretamente al medio televisivo
se advierte, en un primer momento, que carece de una introducción al lenguaje
televisivo y de las características fundamentales de su programación. Asimismo, la
sección que refiere a la asignación de actividades es antipedagógica toda vez que le
exige al educando que emita un juicio analítico de la programación sin ni siquiera
poseer un conocimiento pertinente y muy básico de la semiología de la imagen. Con
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este tipo de actividad sólo se podemos esperar que el niño exprese espontáneamente
y, por ende, emocionalmente, su visión del medio, algo que resulta beneficioso para su
expresión oral. No obstante, la EPM será incompleta si el niño no pasa de la actividad
congnoscitiva emocional a la actividad de reflexión, la cual supone un esfuerzo de
concentración, de abstracción, de reconocimiento de los signos audiovisuales y de
conceptualización de la experiencia física con el medio” (1998:96).
De allí que se observe que el sistema educativo venezolano no ha contemplado
la necesidad de incluir al “Educador en Medios” o Media Educator, dentro del staff de
especialistas de todo centro educativo. Sólo recientemente, gracias a la iniciativa de la
Universidad Central de Venezuela a través del Instituto de Investigaciones de la
Comunicación ININCO, es posible ofrecer estudios de cuarto nivel vinculados a la
formación de docentes en el área de medios, a través de la Especialización de
Educación para la Uso Creativo de la Televisión, el curso de ampliación “Aula Virtual
Aprender a ver TV” y la Maestría en Comunicación Social que incluye, a la línea
“Medios, Educación y Comunicación” entre sus opciones de investigación. Sin embargo,
para los docentes estas opciones de formación no resultan atractivas debido a que
desde el Ministerio de Educación no se brindan beneficios económicos, como el
aumento del 20% de sueldo, por cursar estudios de cuarto nivel. Tales beneficios se
otorgan sólo a aquellos cursos que abordan temas como la gerencia y la planificación
educativa. Aún así, la necesidad que contar con un docente capacitado en EPM quedó
reforzado a través de las conclusiones del I Encuentro Internacional de Educación
Audiovisual, celebrado en Ciudad Guayana en Junio del 2003 (Edo. Bolívar),
organizado por La Fundación Festival de Cine Infantil de Ciudad Guayana (FUNDACIN)
y que contó con la participación de ciento cincuenta personas entre docentes y
estudiantes de educación y comunicación social, principalmente. Esas son apenas
algunas de las contradicciones del sistema educativo en nuestro país.
Por otra parte, que en lo que se refiere al aspecto no formal de la educación,
encontramos gran cantidad de iniciativas, las mayoría de ellas generadas desde la
sociedad civil, comunidades religiosas, centros educativos, agrupaciones culturales y
empresas privadas que han incorporado a su trabajo las prácticas educomunicativas
con claro conocimiento de sus alcances. Pero muchas de estas acciones se realizan se
forma aislada y carecen, al igual que las prácticas desde el Estado, de procesos
evaluativos.
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Insistimos, es fundamental incorporar procesos de formación de profesores en
el ámbito de los medios y de la comunicación. En otras disciplinas, tales como las
ciencias, la educación estética o la educación física, por mencionar sólo algunas, los
docentes reciben la capacitación necesaria que les permite impartir los contenidos
correspondientes a cada una de las asignaturas. En el caso Venezolano, tanto en las
escuelas de Educación como en los centros de formación del profesorado, no se
contempla la Educación en Medios, dentro del pensum de estudios. Salvo muy escasas
excepciones, como la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad
Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), la Universidad del Zulia (LUZ), la
Universidad de los Andes (ULA) y la Universidad Bicentenaria de Aragua (UBA), se
incluye como parte de los contenidos de una que otra asignatura. En 1999, la UPEL en
combinación con el Instituto de Mejoramiento Profesional del Magisterio (IMPM) incluyó
la materia “Medios de Comunicación y Educación” como materia no obligatoria dentro
de la Especialidad de Educación Integral, en un curso de formación a distancia. En el
2003, la Universidad Católica “Andrés Bello” (UCAB) incorporó dentro del cuerpo de
materias electivas de la Escuela de Comunicación Social, una relacionada con prácticas
educomunicativas, que coloca el énfasis en el trabajo con los medios en el entorno
comunitario y principalmente en función de sus posibilidades expresivas y de creación.
Desde la Universidad Central de Venezuela y específicamente, gracias a la labor del
ININCO se ha tratado como tema de estudios en el Pregrado, a partir de asignaturas
puntuales como “Cine, TV, Comunicación y Cultura de Masas”, “Seminario de
Educación para la TV”, “Animación Cultural y Medios”.
Finalmente, asumiendo las ausencias – y excesos- que puedan existir en esta
propuesta, consideramos que el trabajo en el área de “Educación para los medios”
debe contemplar diversas dimensiones, tanto si la abordamos desde las acciones de
formación docente o como contenidos aplicados a la enseñanza:
1. Dimensión de las audiencias: Reconocimiento como perceptor. El proceso de
Tel –E- evidencia (Guillermo Orozco) Formas para su abordaje,
reconocimiento y estudio. Consumo mediático. Hábitos, gustos y
preferencias. Así como el rescate del escenario familiar y escolar para
intervenir en las prácticas de apropiación televisiva (o mediática) de los
niños, sobre todo cuando estos medios representan para ellos un espacio de
placer y libertad, de fascinación y de gratificación. (Hernández).
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2. Dimensión comunicativa: Proceso comunicativo y medios como productos
culturales. Medios y Mediaciones. Teorías, Epistemologías y Metodologías que
sustentan a la Educación para los Medios. Modelo Comunicativo expuesto por
Aparici (2001) el cual integra:
• Aspectos pedagógicos, técnicos y comunicativos. Se analizan las
prácticas o no prácticas pedagógicas con los medios en el aula y se
establecen diferentes enfoques en función de las necesidades de
cada centro escolar.
• Entender a la tecnología como un medio y no como el fin. Los medios
son instrumentos para la comunicación, la reflexión y la comprensión
de la realidad.
• Los medios se convierten en objeto de estudio para comprender la
construcción y representación que hacen de la realidad.
• Relación con la tecnología desde una perspectiva lúdica y crítica.
3. Dimensión educativa: Teorías pedagógicas que sustentan a la Educación
para los medios. Diferencias/puntos de encuentro con la tecnología
educativa.
4. Dimensión mediática: Características y tipologías de medios. Evolución
histórica.
5. Dimensión lingüística: Lenguaje de los diferentes medios. Alfabetización en
materia de medios. Análisis de contenidos. Semiótica de los medios.
6. Dimensión institucional: Instituciones generadoras de discursos – Industrias
Culturales-Agencias de Medios.
7. Dimensión tecnológica: Invenciones e innovaciones desde la Escuela.
Reutilización de medios. Creación de medios a partir de los recursos
existentes (material reciclable, simulación de medios, imitación de medios,
etc) e Incorporación de tecnología de punta. Para este último elemento se
debe tomar en consideración la denominada “obsolescencia tecnológica”.
8. Dimensión política, social y económica: Legislación en materia de medios.
Políticas públicas en comunicación. Los Medios como Servicio Público.
Emisores del mensaje mediático. Empresas e Industrias de medios.
9. Dimensión ciudadana: El fomento de valores ciudadanos. Comunicación para
la democracia y la participación, el rol de las veedurías, “ombusman” y de
las asociaciones civiles. Los medios comunitarios. Familia y Escuela.
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10. Dimensión creativa: Diseño de estrategias para el trabajo con los medios y a
partir de los medios en el ámbito educativo y su relación con otras
disciplinas y áreas del saber. Contextualización de los contenidos. Creación y
recreación de experiencias. Reflexión e investigación sobre la acción.
Fomento de los procesos comunicacionales en el ámbito educativo.
Así, entre las acciones necesarias para sensibilizar en torno al tema urge:
A.- Capacitar al recurso humano especializado, con miras a incorporar
dentro del “staff” de cada centro educativo a un “Educador en Medios” que
cumpla las funciones de “gestor de procesos comunicacionales” y
paralelamente, ofrecer a los docentes la posibilidad de acceder a procesos
formativos que le permitan interactuar con las propuestas educomunicativas y
reconocer la importancia de incorporarlas a la praxis educativa.
B.- Divulgar en diversos ámbitos, una propuesta que cambie la relación
tradicional que se posee entre la escuela y los medios, en las que estos últimos
son “los malos de la película” y los causantes de todas las deficiencias del
sistema educativo. Más que modificar los contenidos del curriculum, lo que hace
falta es modificar al sistema educativo. Se trata de reconocer las ventajas que
derivan de una relación educomunicativa y ganar adeptos y socios entre los
pilares que conforman el ecosistema comunicacional, a saber: Familia, Escuela,
Sociedad Civil, Empresas, Estado, Sector Científico y Tecnológico, Academia y
Creadores.
C.- Estimular y promover el registro, la investigación, divulgación de la
investigación y la evaluación del trabajo que se realice desde diversos
escenarios, lo que permitirá avanzar en relación a los aciertos, corregir en
virtud de los errores y accionar a partir de los resultados e impactos esperados
o no. Ello a su vez permitirá retroalimentar el trabajo realizado a partir de la
información y del conocimiento que genere cada experiencia.
Consideramos que en nuestro país, más que un curriculum específico de
“Educación en Medios” destinado a los alumnos que unifique y masifique las formas de
aprendizaje con riesgo de “banalizarla”, lo que hace falta es crear un marco de
referencia para la formación docente que permita, por una parte, cambiar las visiones
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que enfrentan a la educación y a la comunicación e integrarlas a partir de una relación
dialógica permanente que se enriquezca con aportes teóricos, metodológicos y
epistemológicos y por la otra, dejar que cada realidad, cada localidad, ejecute su
praxis en relación a los contextos y especificidades. Se trata, en palabras de Roberto
Aparici (2001) de apuntar a la “formación para la globalización y la identidad local (lo
que) supone no sólo un cambio de contenidos en la Educación para los medios, sino
también un cambio metodológico. Se trata de un aprendizaje DE y PARA EL
CONTEXTO. Es un conocimiento que parte de la realidad y que constantemente remite
a ella”. Ello ayudará a los docentes a comprender y a reelaborar las visiones que en
torno a los medios subyacen en los programas de Educación Básica.
Estamos seguros de que una política educomunicativa que incluya a todos los
componentes que sustentan a la “Ecología Comunicacional”, a saber: Familia, Escuela,
Academía, Sector científico-tecnológico, Estado, Sociedad Civil, Creadores y Empresa
privada, puede transformarse en una de las opciones para formar ciudadanos críticos,
activos y creativos frente a la oferta mediática. Y vale destacar que una política
educomunicativa va más allá del hecho de distribuir televisores y videoreproductores
en las escuelas, o de promover acciones instruccionales de carácter inmediatista,
espasmódico y masificado, sin un proyecto pedagógico que la articule. Se trata, con
respecto al medio televisivo, de generar estrategias que permitan, en palabras de
Guillermo Orozco: “Hacer evidente, lo que no vemos a simple vista en la pantalla, es
decir un proceso de TELE-E-VIDENCIA”: TELE de televisión, E de poner en Evidencia y
VIDENCIA: de la acción de ver, observar con detenimiento para descubrir y reelaborar.
Es hacer evidente lo que a simple vista no vemos, porque hay muchos implícitos en
cualquier mensaje de televisión. Tele-evidenciar es el fundamento pedagógico para
posibilitar el tránsito de una relación unidimensional, casi siempre afectiva, con la
televisión, a una dimensión más compleja e integral, desde la cual se pueda tomar
distancia y pensar tanto sobre la televisión, como sobre las maneras de vincularse con
ella. (1997,2002)
Una política en este campo pasa además por la formulación de interrogantes
como ¿Para qué trabajar con los medios? ¿Cómo reconocernos en nuestra condición
de consumidores de productos mediáticos? ¿Cómo afrontar los contenidos que no
consideramos valiosos? ¿Cómo generar nuevos contenidos? y ¿Cómo transformarnos
en consumidores activos y creativos con respecto a los productos mediáticos?
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Por ello, pensando en la premisa “los niños y niñas de hoy, serán los hombres y
mujeres del futuro”, se hace necesario generar acciones educomunicativas que, tomen
en cuenta como aspecto fundamental, una de las principales responsabilidades de la
escuela, a saber la construcción de ciudadanos. “Lo que significa que la escuela tiene
que enseñar a leer ciudadanamente el mundo, es decir tiene que ayudar a construir
una mentalidad critica, cuestionadora, desajustadora del acomodamiento de la riqueza
o la resignación en la pobreza. Es en la escuela donde se va a poder renovar la cultura
política para que la sociedad no busque salvadores sino que genere socialidades para
convivir, concertar, respetar las reglas del juego ciudadano, desde las del tráfico hasta
el pago de los impuestos. (...) La otra gran responsabilidad es la de “desarrollar
sujetos autónomos”, frente a una sociedad que tiende a homogeneizar incluso cuando
crea posibilidades de diferenciación, la posibilidad de ser ciudadanos es directamente
proporcional al desarrollo de gente libre, tanto interiormente como en sus tomas de
posición. Y libre significa capaz de saber leer la publicidad y saber para qué sirve,
gente que no se deja masajear el cerebro con mensajes gubernamentales destinados a
eso, gente que piensa con su cabeza y no con las ideas que grupos hegemónicos
quieren imponer. (Martín-Barbero; 1999: 25).
De aquí que el trabajo en medios pueda servir como vehículo para la generación
de espacios ciudadanos, a saber, espacios que promuevan la participación tales como
asociaciones de usuarios de medios, lugares que coadyuven a la creación de una
radiotelevisión de servicio público, o espacios que favorezcan el conocimiento, rereconocimiento
y ejercicio de los valores, entre otros. En fin, se trata de formar
ciudadanos deseosos y aptos para el ejercicio de la democracia.
Tal vez, la coyuntura política que vive Venezuela en los actuales momentos y el
reconocimiento del rol de los medios como impulsores de corrientes de opinión y como
conformadores de ciudadanía, sean los detonantes que provoquen nuevas miradas
desde los diferentes bloques de poder, las cuales favorezcan el diseño e implantación
de programas de Educación para el Uso Creativo de los Medios. Sólo así caminaremos
hacia relaciones con éstos distintas a las de hoy, transformadoras con respecto a la
incertidumbre, participativas en relación a las audiencias y creativas con respecto a los
contenidos.
Fuentes:
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Morella Alvarado Miquilena (Resumen Curricular)
Licenciada en Promoción Cultural de la Escuela de Artes de la Facultad de
Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela. Cursante de la
maestría de Teatro Latinoamericano Contemporáneo de la misma universidad y del
Master a distancia Elaboración de Multimedia Educativo, en el Instituto de Ciencias de
la Educación, la Universidad de Barcelona, España.
Es personal docente y de investigación de la Universidad Central de Venezuela,
a Tiempo Completo, adscrita al Instituto de Investigaciones de la Comunicación
(ININCO) de la Facultad de Humanidades y Educación, en la línea Medios, Educación y
Comunicación. Participante de los proyectos: Aula Virtua Aprender a ver TV,
Herramientas Instruccionales para la enseñanza de medios, Practicas de enseñanza y
aprendizaje en Medios y Comunicación Audiovisual para la Convivencia Ciudadana.
Docente de la Especialización “Educación para el uso creativo de la Televisión”
(ININCO-UCV). Ha participado en diferentes seminarios con Jesús Martín Barbero,
Guillermo Orozco, José Ignacio Aguaded, Francoise Seguy y Kathleen Tynner. Autora
de diversos artículos y conferencias.
En Medios Audiovisuales, ha participado en publicidad, cortometrajes,
mediometrajes y largometrajes, ejerciendo labores de Asistente de Producción, Script,
Asistente de Dirección y Dialogista. Creadora y Directora del proyecto “Mirar al Otro:
Arte digital para niños y adolescentes de El Guarataro-Caracas” que se incluye dentro
del proyecto de extensión ININCO denominado “Comunicación Audiovisual para la
Convivencia Ciudadana”, el cual obtuvo el Premio Fondo de Aportes Mixtos a las Artes
(FAMA) en su edición del 2003, otorgado por la Fundación Polar y la Fundación “Gran
Mariscal de Ayacucho”.

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